Los universitarios madrileños, los que más se arriesgan a emprender. La región se sitúa al frente en impulso empresarial joven.


Los universitarios madrileños, los que más se arriesgan a emprender. La región se sitúa al frente en impulso empresarial joven.
Muchos son los miedos de los recién licenciados que acaban la universidad y encuentran dificultades en la búsqueda del primer empleo. Según un informe realizado por Círculo Formación, un 49% de los recién graduados no se siente preparado para trabajar al finalizar sus estudios porque consideran que su grado ha sido muy teórico. Sin embargo, en la Comunidad de Madrid, muchos encuentran una alternativa en el autotrabajo. Y es que cada vez más universitarios quieren ser «su propio jefe» y no buscar un puesto seguro en la administración pública o en la empresa privada y que, además, esté relacionado con sus estudios. Ahora buscan desarrollar una idea y vivir de ella, una actitud emprendedora y valiente que, además, se ha desplazado de las regiones que históricamente lideraban el impulso empresarial a otras, como Madrid, que junto con Canarias y La Rioja tienen ahora a los estudiantes más dispuestos a arriesgarse para crear su propia empresa. Así se desprende de un estudio realizado con la participación de la Fundación AXA y Educa 20.20, que revela que el 23,7% de los universitarios madrileños quieren ser sus propios jefes al terminar sus estudios. En el vivero de empresas de Vicálvaro, estudiantes de la Universidad Rey Juan Carlos y de sus cursos de posgrado tienen la oportunidad de luchar por su idea, y aunque no todos lo consiguen, su tasa de supervivencia –el tiempo que se mantiene abierta una empresa tras salir del vivero– es bastante alta, por lo que jóvenes como José Luis, Chema, Rubén o Raquel confían en que cuando salgan fuera del abrigo del vivero puedan mantener vivos sus proyectos. En el caso de José Luis es su segundo intento, ya que con 19 años también quiso poner en marcha una empresa «pero no me tomaban en serio». Sin embargo, el gusanillo del emprendimiento no le dejó nunca y después de una década en una gran multinacional dejó todo para formarse de nuevo y volver a crear su propia compañía. «En el master aprendí todo lo que me hacía falta para poder lanzarme», explica. Así, en Vicálvaro lidera evenTwo, una empresa especializada en crear apps para móviles de eventos, conferencias y congresos. «Cada vez veo más apoyo, pero debería haber más facilidades para que los inversores apostasen por las start-ups en lugar de en bolsa, porque sin financiación es muy difícil empezar un negocio desde 0 y crecer», señala.
Rubén y Víctor. Creadores de Naysel Entertaiment, señalan que ser jóvenes no les ha supuesto un problema sino que, al contrario, les ha dado más opciones.
Rubén y Víctor. Creadores de Naysel Entertaiment, señalan que ser jóvenes no les ha supuesto un problema sino que, al contrario, les ha dado más opciones.
Para Rubén y Víctor, creadores de la productora audiovisual Naysel Entertaiment, es demasiado largo y complicado el proceso de crear una empresa. Para ellos ser jóvenes no fue un hándicap sino todo lo contrario, «nos han dado más oportunidades por ser pequeños» aunque aseguran que es ahora cuando «se va quitando el miedo», –sobre todo después del primer año de vida en el que la estadística dice que el 88% de las compañías fracasa–. «Nosotros empezamos en plena crisis y al principio tuvimos que renunciar a hacer lo que nos apetecía por lo que nos permitía salir adelante», cuentan, y apuntan a que ahora los universitarios que les acompañan están deseando desarrollar sus ideas. «La actitud es la misma que tuvimos nosotros, el hartazgo de trabajar para los demás y querer avanzar en lo que nos gusta», señalan.
Miguel y Raquel. Creadores de Evil Mind Entertaiment. Después del miedo del inicio sólo lamentan haber perdido el derecho a «poner verde al jefe»
Miguel y Raquel. Creadores de Evil Mind Entertaiment. Después del miedo del inicio sólo lamentan haber perdido el derecho a «poner verde al jefe»
Quienes están a punto de comprobar si fuera hace todo el frío que parece son Miguel y Raquel de Evil Mind Entertaiment, a quienes queda poco en el vivero de Vicálvaro –la estancia es limitada– para seguir desarrollando su compañía de videojuegos. «Nuestro empujón para empezar fue el premio a nuestro proyecto de fin de máster pero para muchos fue la indemnización por un despido», comentan, pero matizan que la actual generación de universitarios están saliendo con las cosas mucho más claras en cuanto a crear sus proyectos. Dificultades inesperadas Para ellos lo difícil fue hacer todas las cosas ajenas a su idea, desde comprar muebles a los trámites administrativos. En esto tuvieron el apoyo del vivero, que asesora y ayuda a todos los emprendedores en las cuestiones que se alejan de su campo de desarrollo del negocio. «Ya no tenemos tanto miedo como antes, así que confiamos en salir adelante cuando nos vayamos», confiesan, y bromean con que lo que se pierde al crear su propio negocio «es el derecho a poner verde al jefe».
Chema Nieto. Creó Socialnius para dar a conocer el trabajo que realizan otras «start-ups» en los medios, agencias y en las redes sociales
Chema Nieto. Creó Socialnius para dar a conocer el trabajo que realizan otras «start-ups» en los medios, agencias y en las redes sociales
C. Bejarano
Uno de los fenómenos que señala el estudio refleja cómo la cultura emprendedora se está haciendo cada vez más fuerte en la región. Así, antes era la iniciativa pública y el patrocinio privado el que acogía a los jóvenes que querían desarrollar sus ideas a través de viveros, incubadoras, etc. Ahora, cada vez más emprendedores crean start-ups para dar cobertura a otros como ellos. Este es el caso de Chema Nieto, creador de Socialnius, una compañía de comunicación, márketing y formación en redes sociales, que trabaja principalmente para otros nuevos empresarios. «Somos su vehículo para llegar a su público, formamos parte del ecosistema emprendedor de Madrid», explica. Después de pasar por varios medios, este periodista decidió apostar por «trabajar en lo que me gusta» y gracias al éxito de un blog en el que contaban las novedades que ocurrían en las redes sociales, se le ocurrió que muchas compañías estaban interesadas en que difundieran lo que hacían. Ahora sus principales clientes son las empresas con las que comparten espacio en el vivero de Vicálvaro. «No es difícil emprender. Difícil es subir el Everest. Lo que hace falta es constancia y paciencia», asegura.